Los archivos que sale de una sesión de boda pasan por tu flujo de trabajo durante semanas: importación a Lightroom, edición individual, exportación, maquetación en Fundy o Smart Albums, y finalmente envío al laboratorio. Cualquier desviación en perfil de color, resolución o formato durante ese trayecto se traduce en un álbum que no coincide con lo que tu pareja vio en la revisión. Esta guía te da la lista de control antes de enviar.
1. Trabaja en Adobe RGB, no en sRGB
Adobe RGB tiene un gamut más amplio que sRGB, especialmente en verdes y naranjas — colores habituales en boda (vegetación, tonos piel, atardeceres). Si edites en sRGB y luego imprimes en papel fine art, estás dejando un 15-20% de información de color sobre la mesa.
2. Exporta a TIFF 16 bit para los archivos finales
JPG 100% es suficiente para web pero pierde información en las transiciones de color cuando se imprime a tamaño grande. Para álbumes premium recomendamos TIFF 16 bit. Para álbumes estándar de comunión, JPG con calidad 12 funciona perfectamente.
3. Aplica el perfil ICC del papel elegido
Descarga el perfil ICC desde tu zona profesional y aplícalo como destino en la exportación. Photoshop → Archivo → Exportar → Exportar como → Color → Convertir a perfil. Selecciona el perfil del papel. Esto elimina sorpresas.
4. Usa sangrados mínimos de 3 mm
Las guillotinas industriales tienen tolerancia de ±1 mm. Un sangrado de 3 mm te da margen de corte sin perder elementos importantes de tu maquetación. Para formatos grandes (35×35 cm o más) pon 5 mm.
5. Verifica la resolución al tamaño final
Mínimo 300 DPI al tamaño real de impresión. Para un álbum 30×30 cm eso significa que cada imagen debe tener al menos 3600×3600 px. Si escaneas desde negativo, escanea a 4800 DPI para asegurar margen de recorte.
Con estos cinco pasos cerrados, el color que tu pareja vio en tu tablet será el color del álbum físico. Y esa coherencia es la que hace que un cliente recomiende a su prima.
